ROTOLOGIA DEL POROTO*

 

Cocíamos el poroto desesperado y sin zapatos de la nacionalidad traicionada,

el poroto de los gobiernos ultramontanos,

el poroto sin aliñar y sin pestañar de los asesinatos sociales y las masacres con el Gran Capital extranjero a la vanguardia, cuartelario y amarillo como un fusilamiento, gritando la desesperación vecinal y la caída de la República en las alcantarillas de la oligarquía, entre patadas y sotanas,

el dolor del país poblado de mendigos y multimillonarios, poblado de espanto y crímenes.

Pablo de Rokha, Rotología del poroto.

 

 

País introvertido, rodeado del infinito de las montañas, el mar, desiertos, glaciares. Melancolía, sensación de pequeñez, aislamiento, envidia. País de vivencia trágica: historia, política, economía trágica. Y artistas trágicos, dionysiacos y suicidas. Terremotos, inundaciones, lava volcánica fundando los parajes. ¡Loca geografía! Nieve, piedra, carbón, cobre, vino. Chile: mezcla de crudeza y belleza, crecemos aquí entre la violencia humana y la gracia sanadora de la naturaleza. La poesía ha sido nuestro arte por excelencia, y probablemente lo más genuino y cercano al amor que hayamos tenido como pueblo. La poesía es una manera de procesar el horror mediante la belleza, o como decía Flaubert “el arte se alimenta de holocaustos”.

 

Releo Los Gemidos, La República Asesinada, la Rotología de Pablo de Rokha y en esa catarsis poética está la incursión y expresión de lo reprimido, y es un bálsamo de las desgracias sociales del país. Estas fotos son hijas del mismo hálito, y aunque a veces grotescas y dolorosas, son imágenes vivas de una realidad remota pero aún vigente en Chile. Los retratados no están solos: hay generaciones enteras en sus miradas. Ahí mismo está el mestizaje, la guerra civil del 91, la brutalidad del huaso y el drama de patrones y peones, las matanzas obreras, el golpe, nuestra democracia y algo más..  

Véanlas bien, aunque el corazón se nos apriete, que ahí hay algo importante del país que necesita ser dicho. Una verdad humilde, con sabor a pan y esfuerzo, muy lejos de la mesa de los poderosos.

*Neologismo inventado por el poeta Pablo de Rokha para designar la comprensión de la raíz popular chilena, condensada en la figura del “roto”.