LA SEMILLA ABIERTA

Estos niños son un puñado de semillas arrojadas al mundo. Y están brotando aquí, en estas fotos o en cualquier otro rincón de una favela o la Rue Saint-Martin. Ellos son la pureza: como los ancianos, están más cerca del origen, de ahí la vitalidad de sus gestos y sus caritas de asombro.  

De ellos es el mañana: son proyecto de vivir, es decir amar, equivocarse, crecer. Pero mejor aún, si se los mira bien uno se da cuenta que son pura vida presente aquí y ahora con sus risas inocentes o la tristeza abrazada por la ternura.

 

Porque después de todo, incluso en los adultos más obtusos se asoma la infancia como la permanencia de la semilla que pulsa bajo el cemento o la nieve.