Poética del punto ciego

 

 

Estoy por una fotografía del Ahora: la presencia informe detrás de los surcos de un rostro o el colorido de una flor. Así como la poesía vibra a través de lo innombrable que hay en las palabras, para mí la fotografía lo hace gracias a lo invisible de las imágenes. Es el silencio de la música, la quietud de una danza. Si la meditación nos recuerda que somos el espacio abierto, atento, sensible del momento presente; la fotografía tiene la posibilidad de hacernos VER ESO que no se puede ver con el ojo humano, y que es lo que anima el jugar de los niños de estas fotos y el brillo en los ojos de los retratados. Los antiguos chinos lo llamaban Tao.

 

Si la foto es genuina queda resplandeciendo el juego poético de las formas y en su sustrato más profundo palpita la conciencia amorosa que da espacio a lo que sea que ocurra. La gran fotografía se toma con el ojo invisible, el darse cuenta de los puntos ciegos. El obturador se abre y se vuelve LA OBSERVACIÓN que deja entrar luz para mostrarnos los detalles que el mirar ordinario y distraído deja pasar.

 

Todo mi arte, toda mi vida espiritual nace y acaba de la misma inspiración: la eterna vieja novedad del momento presente.

 

m.a. 23/5/16

Ars poetica of the blind spot

 

 

I am for a photography of the Now: the presence without form behind a colorful flower or the wrinkles on a face. The same way poetry vibrates through the unnameable there is in words, for me photography does so thanks to the invisible character of images. It's the silence of music, the stillness of dance. If meditation reminds us that we are the attentive, sensitive, open space of the present moment; photography has the possibility to make us SEE THAT which we cannot see with the human eye, that which animates the spark in the eyes of the portrayed and the play of children in these pictures. The ancient Chinese call it Tao.

 

If the photo is genuine, the poetic play of forms remains glowing and in its deepest substrate beats the loving consciousness that gives space to whatever happens. The great photography is taken by the invisible eye, the awareness of blind spots. The shutter opens and becomes the OBSERVATION that lets light enter, to introduce us to the details that ordinary and distracted sight cannot see.

 

All my art and spiritual life is born and ends out of the same inspiration: the eternal old novelty of the present moment.

 

m.a. 23/5/16